Importancia de la convivencia pacífica
¿Por qué es importante la enseñanza de la convivencia pacífica en Venezuela?
Enseñar y aprender a convivir pacíficamente es una urgencia para la sociedad venezolana, para la familia, para las escuelas, para el mundo en general y también para las autoridades, dado que el Estado tiene la responsabilidad de ser garante de los Derechos Humanos de la población.
El concepto de “convivencia pacífica” pareciera ser redundante, pues se da como obvio y por descontado que la convivencia es siempre pacífica y tal vez resulta menos fácil de asimilar, particularmente por las condiciones actuales del entorno.
La convivencia pacífica como todas las prácticas útiles requiere herramientas, enseñanzas, teoría y práctica. Más que una lección, la convivencia pacífica es una forma de vida y una decisión colectiva que comienza con un profundo cambio personal.
Venezuela registra un alto índice de violencia, según datos del Observatorio Venezolano de Violencia. También existe diversidad en las formas de violencia, luego de esa que mata en las calles a golpes y armas, además de la violencia física, está la violencia verbal, la violencia gestual y la violencia psicológica, entre otras.
Por otra parte, la violencia simbólica se convierte en ejemplo para nuestros niñas, niños y adolescentes haciéndose cultural, incrementando la violencia intrafamiliar y la escolar. Los jóvenes van percibiendo como normal que se les grite, se les agreda, se les ponga “etiquetas”, repitiendo así esos comportamientos violentos con los que han crecido. La violencia, de cualquier tipo, deja secuelas en las personas, y las heridas que no se cierran pueden generar más comportamientos violentos.
La empatía, el rescate de la fraternidad y la compasión son los objetivos que planteamos para la ciudadanía venezolana y su convivencia pacífica, a través de una educación dirigida a las madres, padres, educadores y estudiantes; capaz de promover campañas multiplicadoras además de la creación de “ciudades educadoras”.
