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30 de enero. Día Escolar de la Noviolencia y la Paz

Hagamos las paces. Por Luisa Pernalete

“Una victoria conseguida con violencia no es duradera, pues necesitará más violencia para mantenerla”, “La no- violencia es la cumbre de la valentía”. Estas dos frases son de Mahatma Gandhi, ese líder de la India que supo conducir a su país a la independencia sin disparar un solo tiro, sin golpear a nadie y que, paradójicamente. murió asesinado el 30 de enero de La no-violencia se puede aprender y hay que enseñarla, por el bien de todos.

A nivel internacional, el 30 de enero, se celebra el Día Escolar de la noviolencia y la paz, precisamente para recordar la muerte de Gandhi y para poner en la palestra educativa, la importancia de educar para la paz. En un mundo con tanta violencia, de todo tipo y que también ha entrado en el ambiente escolar.

Comencemos por valorar la paz, dado que toda violencia deja secuelas, unas grandes, unas pequeñas, pero hiere y esas heridas pueden empujar a respuestas violentas o a empequeñecer a las víctimas. Entonces, es muy importante con motivo de este día mundial, revisar si estamos enseñando en las escuelas la no-violencia como modo de proceder.

Es normal que haya problemas entre los escolares, también entre alumnos y educadores, pero hay maneras de resolverlos: por vía violenta – que traerá más violencia – o por vía pacífica. Debemos saber que la violencia no es natural, nadie nace violento, la violencia es aprendida, y lo que se aprende se puede desaprender.

Y en esa valoración de los ambientes de paz, de respeto al otro, de comprensión del otro, de saber escuchar al que piensa diferente, se inscribe también saber que la no-violencia no es una invitación para cobardes, sino para valientes.

Vamos a dar algunos consejos sobre actitudes, competencias, estrategias, contenidos que podemos trabajar durante estos días, y todo el año, pues la educación para la paz debe ser un eje transversal.

Podemos comenzar por dar a conocer a algunos de esos líderes históricos que actuaron con la no-violencia, como el mismo Gandhi, Martín Luther King, Monseñor Romero, Malala – la persona más joven en haber ganado el Premio Nobel de la paz, que aún vive, debiera ser conocida por todos los adolescentes-. También se puede pedir que vean en su entorno líderes de la comunidad que resuelven problemas por vías de la no-violencia.

Observar qué elementos de violencia y cuáles de paz, encuentran en su hogar, en la escuela, en la comunidad, en las redes sociales y preguntar qué es mejor, vivir en ambientes violentos o en ambientes de paz.

Actitudes de respeto a los demás, empatía – saber ponerse en los zapatos del otro -, son necesarias. Competencias como resolución pacífica de conflictos, capacidad para expresar emociones y saber administrarlas. Es normal que haya actitudes de otros o problemas que nos generen rabia, lo que no está bien es golpear a otro por ello, por ejemplo. No es reprimir las emociones, pero si saber administrarlas. A eso se aprende.

Una buena idea es elegir a Premios nobel de la paz en cada salón de clases. Valorar a esos compañeros que lideran la resolución pacífica cuando hay problemas entre alumnos, que se les valore como valientes y no se les tilde de cobardes porque no responden con golpes, por ejemplo.

Algo muy importante, recordando a Gandhi de nuevo, es la coherencia: “Mi vida es mi mensaje”, decía Gandhi. Pues también padres, madres, educadores, estudiantes, si hablan de paz y convivencia, deben ser pacíficos, no-violentos en su comportamiento.
Hay organizaciones que promueven la no-violencia y la paz, como por ejemplo el Centro Gandhi, con sede en Caracas pero que también ofrece alternativas de formación de manera online, por cierto, cuando el Centro Gandhi se creó en Venezuela, vino un bisnieto de Gandhi a “dar su bendición”. El CG trabaja la Comunicación no – violenta, da el curso de “Decidimos ser pacíficos”, entre otros temas. La Cátedra de la Paz de la ULA, promueve la formación de líderes juveniles para la paz, no sólo en Merida, trabaja en varios estados. En Fe y Alegría la educación para la paz es un eje transversal, y además tiene el programa de formación para padres y madres, hasta el año pasado Madres Promotoras de Paz, y desde este año Familias Promotoras de Paz, ofrece herramientas para promover la convivencia pacífica.

Terminemos con unas estrofas sobre la no- violencia: Necesitamos la no-violencia/ en nuestra escuela y con urgencia// En Venezuela hay maltrato tanto físico y verbal/ si enseñamos no violencia/ ahorraríamos mucho mal // La no-violencia no es/ un llamado a la cobardía/ al revés, es una alianza/ de gente con valentía// Una cosa muy importante/ hay que tener coherencia/ Con el ejemplo enseñamos/ pensar y actuar con no-violencia// Profesores, madres, padres/ todos a extender la mano/ para que este país/ nos tratemos como hermanos// Necesitamos la no-violencia/ en Venezuela y con urgencia//.

Luisa Pernalete

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