Los Cinco Principios de Gandhi y la Psicología Social

José Antonio Gil Yepes

Mohandas Gandhi, a quien llamaremos Bapuji, como le decían sus hijos, nietos y seguidores, fue, y sigue siendo, uno de los gigantes de la paz, junto con Confucio, Buda, Jesucristo, Marthin Luther King y Nelson Mandela (en orden de aparición).

Si bien es muy difícil resumir sus enseñanzas, se puede hacer el intento de concretar para recordar sus recomendaciones para cultivar la paz centrándonos en sus “Cinco Principios”: Respeto, Comprensión, Aceptación, Apreciación y Compasión.” Estos principios, promulgados mucho antes del desarrollo de la Psicología Social, coinciden con conceptos luego descubiertos desde este punto de vista, el de la Psicología, de la Sociología y las Ciencias Políticas.

El “Respeto y la Compresión”, “…sean cuales fueren su religión, raza, casta o país, es la única manera en que el mundo puede salir adelante. Levantar paredes y crear divisiones es contraproducente…porque genera enojo, rebelión y violencia. En contraste, cuando nos respetamos y comprendemos unos a otros, evolucionamos hacia el tercer pilar, la aceptación.” (Las citas de estas reflexiones vienen de Arún Gandhi, El Don de la Ira, y otras lecciones de mi abuelo, Ciudad de México, Ambar, 2017). Nada peor para el mundo que la polarización, que lleva a las naciones a dividirse internamente y entre ellas. La polarización y el autoritarismo son la principal causa de la pobreza, no la falta de recursos, porque destruyen el espíritu de equipo que tanto destaca la literatura científica moderna como requisito para el éxito y la convivencia: el capital social.

La Aceptación: “La capacidad para aceptar otras opiniones y posturas nos permite ser más fuertes y sabios.” La aceptación es la base del pluralismo y de la tolerancia que el primero conlleva. Y el pluralismo o diferenciación de intereses es fuente de soluciones, bienestar y riqueza porque permite que las diferencias afloren a través de la especialización del trabajo y de otras funciones sociales, las cuales deben reconocerse tanto como diferentes como complementarias. Esta es la esencia del desarrollo de la sociedad moderna.

La Apreciación:…”tiene una resonancia muy profunda y puede hacer una honda diferencia en la vida de cada uno de nosotros. Las personas más felices no son las que tienen más dinero sino las que son capaces de apreciar la belleza y bondad que les rodea. Es fácil hallar razones para quejarse, criticar y señalar lo que está mal; podemos obtener mucha más alegría si, en cambio, optamos por buscar todos los días cosas que apreciar…acaso perdemos nuestra aptitud de apreciación cuando nos enfocamos demasiado en las cosas. Es como si pasáramos la vida en un buffet donde se puede comer de todo y no pudiéramos percibir el placer de comer una deliciosa manzana.” La apreciación es un principio que preludia la autoconciencia y el auto control, dos de los cuatro componentes clave de la inteligencia emocional. Cuando Simón Bolívar dijo que “La inteligencia sin probidad es un azote” se refería a que podíamos tener un alto cociente de inteligencia racional pero, si no tenemos inteligencia emocional, nos convertimos en enemigos de nuestro prójimo porque tendemos hacia el autoritarismo.

La apreciación nos lleva hacia la Gratitud. “Si la gratitud no se te da por naturaleza, aprende a adquirirla en unos cuantos pasos. Haz una pausa… en el curso del día para apreciar un hermoso amanecer, una flor en botón o el cascabeleo de la risa de un niño. Observa tu vida desde afuera y piensa en todas las personas a las que les gustaría estar en tu posición… la gratitud viene de dentro, no de fuera…Ejercemos violencia contra nosotros mismos cuando nos fijamos en lo que nos falta en vez de apreciar los dones que hemos recibido. No es indispensable que sigas una religión en particular para apreciar las maravillas y misterios del mundo; están ahí para todos. Si aprecias más tu vida, cambiarás de actitud y tu perspectiva del mundo.” Sin la gratitud hacia lo que somos y tenemos, no podemos desarrollar autoestima y, sin ella, no podemos funcionar como seres humanos sanos;  no seríamos capaces de aplicar la inteligencia racional ni la inteligencia emocional.

El 5º. Principio es el de la Compasión: “…apreciar lo que tenemos despierta compasión por las personas que necesitan nuestra ayuda. La compasión es mucho más que llenar un cheque para una institución de beneficencia (aunque esto ayuda). Cuando actúas con compasión te das tiempo para descubrir las fortalezas y esperanzas de otra persona y comprendes lo debes hacer para ayudarla a ser independiente.” En esta dimensión de los principios de Bapuji se destacan los otros dos grandes componentes de la inteligencia emocional, cuáles son la empatía, o poder ponerse en la posición del otro, y la destreza social o capacidad para que, habiendo captado los intereses y emociones de ese otro, podamos orientar nuestras relaciones hacia lo asociativo y la paz, evitando el conflicto, sin renunciar a nuestros intereses, pero insistiendo en que nosotros también tenemos que ser respetados por el otro. De allí surgió el principio de la no violencia activa, según la cual, si es necesario oponerse a algo o alguien, hay que hacerlo, pero sin violencia. Así logró Bapuji la independencia de la que es hoy la más populosa  democracia del mundo.

@joseagilyepes

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