La respiración consciente es una forma poderosa de unir una práctica física con una filosofía de vida. Cuando integramos la “Noviolencia” –Ahimsa– a la respiración estamos promoviendo la amabilidad, la paciencia y el respeto hacia el propio cuerpo.
¿Y por qué respeto al cuerpo?
Pues porque muchas veces caemos en la trampa de la autoexigencia. Aplicando Ahimsa a la respiración evitamos la autoexigencia, aceptamos el momento presente, evitando juicios y potenciando la capacidad para observar.
La respiración consciente de la mano de Ahimsa, nos permite conectar y visualizar estados mentales de paz. Una mente y un cuerpo en calma tienen menos probabilidades de reaccionar de forma violenta verbal o mental con uno mismo y con los demás.
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