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«¿Tenemos que vivir en violencia?», por Arun Gandhi

21 de septiembre de 2021

Durante siglos, la humanidad ha buscado la paz y, sin embargo, ni los mejor educados han podido encontrarla. Ello se debe a que, en realidad, no sabemos cómo es la paz; y si uno no conoce la forma y configuración de algo, ¿cómo puede crearlo?

En 1947-48, cuando mi abuelo, Mahatma Gandhi, hizo la huelga de hambre para detener los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes, los historiadores dicen que él logró llevar la paz a su tierra. No, no lo hizo. Logró detener la violencia; pero la paz es algo que la comunidad, como un todo, debe construir ladrillo sobre ladrillo. Cuando las naciones firman un “tratado de paz” para poner fin a una guerra, no es más que un acuerdo de cese al fuego, pero eso no garantiza la paz.

Gandhi decía que no podrá haber paz en el mundo mientras haya avaricia, explotación, egoísmo y pobreza. Es más, continuaba diciendo, la pobreza es la peor forma de violencia practicada por la humanidad.

Desde los tiempos de Gandhi, el mundo se ha vuelto cada vez más codicioso, la gente explota los recursos desenfrenadamente sin preocuparse en lo más mínimo por el efecto que esto tendrá en el ambiente o la ecología. Hemos sembrado pobreza en el mundo entero y, por unas pocas monedas de oro, estamos dispuestos a vender hasta el alma. Hemos hecho todo lo posible por destruir nuestra propia paz interior, así como la de los países en los que vivimos.

En momentos de crisis, los que tenemos dinero, salimos corriendo a las tiendas a comprar cosas ciegamente, sin preocupación alguna por los demás.  Mientras nosotros tengamos más que suficiente, no importa si los demás lo vayan a conseguir o no. Un ejemplo de esta codicia sin sentido fue lo que sucedió en los Estados Unidos cuando se declaró el confinamiento a raíz de la pandemia y la gente salió a la carrera a las tiendas a comprar, entre otras cosas, bultos de papel higiénico. Llegó al punto de que muchas personas, aunque tenían con qué comprarlo, no conseguían ni un solo rollo. Este tipo de locura egoísta se ha producido en todos los países del mundo.

Luego tenemos a los pobres, abandonados y olvidados que, por sobrevivir, roban, y asaltan tiendas y casas porque ellos y sus hijos están muriendo de hambre. Eso también pasa en todas partes del mundo. ¿Cómo puede la paz echar raíces y florecer en un ambiente como éste que hemos creado? Según Gandhi, la avaricia, el egoísmo, el odio, los prejuicios, el aceptar y fomentar la pobreza y todas esas otras cosas negativas que hacemos en la vida, también son formas de violencia no física o pasiva que, a su manera de ver, son el combustible que enciende la violencia física.  Así pues, el acto de poner fin al combate físico no traerá la paz, pues continuamos ejerciendo todas esas formas de violencia pasiva en nuestras relaciones con el prójimo.  

Para crear paz, decía Gandhi, es esencial que las naciones, y las personas, practiquen los principios del SARVODAYA – en virtud de los cuales todos trabajamos compasivamente por el bien de todos. Algunos, especialmente en los Estados Unidos, condenan esta idea, porque piensan que se parece al Comunismo. En cierta forma, quizás se parece. La diferencia, sin embargo, está en que el Comunismo, como lo conocemos, es impuesto por el Gobierno; mientras que el Sarvodaya se basa en el poder de la gente.

Ahora bien, el Sarvodaya requiere que demos un vuelco radical a nuestras ideas y relaciones, tanto individual, como colectivamente. Exige que veamos a toda la vida como algo sagrado; a todos los seres humanos como hermanos; al dolor de una persona, como el dolor de todos; y que compartamos lo que podamos, para garantizar que todos los seres humanos tengan sus necesidades básicas cubiertas.

Sarvodaya implica liberar nuestra mente de las actitudes negativas que la sociedad materialista ha imbuido en nosotros y permitir que prevalezca todo lo positivo que hay en el amor, la compasión, el respeto, la bondad y la unidad. Esa es la verdadera medida de la civilización. El país más rico del mundo, con lo mejor de todo, es el menos civilizado; porque no hay compasión, ni respeto en sus relaciones. En una sociedad en la que reina la avaricia, la ley de la jungla – la supervivencia del más apto – pasa a ser ley de vida.   

Si usted siente que es imposible crear una sociedad basada en los principios del Sarvodaya, yo le preguntaría ¿siente que es imposible que pueda ser compasivo, amoroso, respetuoso y solidario? Si usted siente que es imposible, entonces, yo creo que merecemos morir en medio de la violencia. La vida sin compasión, amor y respeto es una vida que no merece la pena vivirla. DEBEMOS SER CADA UNO DE NOSOTROS EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO, decía Gandhi. Así que, cuando cambiemos nuestras actitudes y llevemos la paz a nuestro interior, el mundo cambiará y prevalecerá la paz; y, entonces, surgirá la verdadera civilización.

Do We Have To Live in Violence? By Arun Gandhi

For centuries mankind has been longing for peace and yet, even the most profoundly educated among us, have found it almost impossible to achieve.  The reason is, we really don’t know what peace looks like. And since we don’t know the shape and form of peace how can we create what we don’t know? 

In 1947-48 when my grandfather, Mahatma Gandhi, fasted to stop the carnage between Hindus and Muslims historians claim he brought peace to the land.  No, he did not.  He succeeded in stopping the violence, but peace is something the community as a whole have to build brick by brick.  When nations sign a “peace treaty” to end a war it is quite simply an agreement to end fighting but that does not ensure peace.

Gandhi said, there cannot be peace in the world as long as there is greed, exploitation, selfishness and poverty.  In fact, he went on to say that poverty is the worst form of violence practiced by humankind. 

Since the days of Gandhi, the world has become more greedy, people wantonly exploit resources with no concern for its effects on environment or ecology, we have spread poverty all over the world and, for a few pieces of gold we are willing to sell our souls.  We have done everything possible to destroy peace within our individual selves as well as in the nations we live in. 

In moments of crisis, those of us who have money, rush to stores and blindly buy things with no concern for others. As long as we have more than enough, we don’t care whether others get it or not.  An example of this senseless greed is what happened in the United States when a lock-down was declared following the pandemic, and people rushed to the stores to buy, among other things, sacks full of toilet paper.  It reached a point when many who could afford it were not able to get even a roll of toilet paper.  This kind of selfish madness has happened in every country of the world. 

Then there are the neglected and forgotten impoverished people who, simply for survival, steal, rob and loot stores and homes because they and their children are starving.  Also happens all over the world.  If this is the kind of atmosphere, we have created how can peace take root and flourish?  Gandhi considered greed, selfishness, hate, prejudice, accepting and encouraging poverty and all the other negative things we do in life also as forms of passive, or non-physical violence.  which, according to Gandhi, constitute the fuel that ignites physical violence. Thus, simply stopping the carnage of physical fighting will not bring peace, since we continue to practice all these forms of passive violence in our relationships between human beings.

To create peace, Gandhi said, it is essential for nations, and individuals, to practice the principles of SARVODAYA – where we all work compassionately for the good of all individuals.  Some, especially in the United States, condemn this idea because they think it resembles Communism.  In some ways perhaps it does. The difference is that Communism as we know it is imposed by the Government, whereas Sarvodaya is based on the power of the people. 

However, Sarvodaya requires a sea-change in our thinking and relationships, both individually and collectively.  It requires that we look at all life as sacred; where all human beings are like brothers and sisters; where one person’s pain is everyone’s pain; where we share what we can to ensure that all human beings have their basic needs. 

Sarvodaya means we purge our minds of the negative attitudes that a materialist society has injected into us and let all the positiveness of love, compassion, respect, kindness and oneness prevail.  That is the true measure of civilization.  The richest country in the world, with the best of everything, is the least civilized because there is no compassion and respect in their relationship.  In a society full of greed, the law of the jungle – survival of the fittest – is recognized as the law of life. 

If you feel it impossible to create a society based on the principles of Sarvodaya, I will ask is it impossible for you to be compassionate, loving, respectful and caring?  If you feel it is impossible then, I think, we deserve to live in violence.  Life without compassion, love and respect is a life not worth living.  WE MUST BE THE CHANGE WE WISH TO SEE IN THE WORLD, Gandhi said.  So, when we change our attitudes and bring peace within ourselves then the world will change, and peace will prevail.  Then true civilization will dawn.

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